lunes, 25 de octubre de 2010

"Un regreso poco gratificante"

El domingo, después de mucho, mucho, mucho tiempo, volvía al pabellón Luis Casimiro. Son muchas las razones por las que no he acudido con anterioridad, las cuales son de sobra conocidas por todos y cada uno de los que conozcan el funcionamiento de esta página web y de los que conozcan mi situación personal, laboralmente hablando.

Dichas razones han sido entendidas por la mayoría, respetadas aunque no compartidas por la minoría y no entendidas por la otra minoría, algo que sinceramente, a estas alturas, ya me da un poco lo mismo, porque a veces hablar con determinadas personas es como si hablaras con una pared, que no atiende ni quiere atender a razones.

Dicho esto, debo reconocer que volví a la pista en la que tanto baloncesto he visto y del que tanto he disfrutado con la ilusión de volver a reengancharme, de volver a ilusionarme. Con las ganas que el presidente de la entidad, Miguel Ángel Espinosa, ha querido y sabido contagiarme, dispuesto a realizar recortes casi imposibles a mi vida personal para ir siempre que pueda y que el deporte del fútbol y otras obligaciones personales, me lo impidan.

Allí estuve departiendo con mi compañero Ángel Moreno y viendo las evoluciones de un partido que me dejó un sabor agridulce porque esperaba mucho más del CD Puertollano. Mucho más. Me habían contado tantas cosas buenas del equipo que casi me esperaba una victoria aplastante ante un equipo que encima invitaba a ver gente como Fran o Carlos Tomás que siempre han tenido (y tienen) un trato exquisito hacia mi persona. El Basket Cervantes, con todos mis respetos, está condenado a pasar apuros aunque ojalá me equivoque, puesto que sería una alegría para mí viendo salvarse a gente como la ya mencionada, porque solo puedo desearles la mayor de las suertes.

Respecto al Puertollano, lo que ya he dicho. Me decepcionó. Por supuesto que los puristas o aquellos que no quieren entender una mera opinión personal, podrán decir, y además con toda la razón del mundo, que no se pueden sacar conclusiones al haber presenciado la segunda parte de un partido. Así es, pero las saqué. No me gustó, no me motivó y quiero y deseo que mejoren. Porque quiero lo mejor para el equipo de mi ciudad, independientemente de quien lo presida, o si quien está en el banquillo me parece mejor o peor entrenador, o mejor o peor persona. Porque esté quien esté, siempre querré lo mejor para los equipos de mi pueblo. Y siempre defenderé a los jugadores que formen la plantilla, porque para mí serán los mejores. Y si son capaces (todos los estamentos del club) de aceptar las críticas como constructivas, mejor que mejor.

Sí que me gustó poder saludar a gente que hacía tiempo que no veía, y que me esperaron hasta el final de las ruedas de prensa para saludarme (ellos saben quien son) al igual que me gustó saludar a los ex jugadores del Basket Puertollano y CB Puertollano con los que tantos partidos he compartido, con muchas alegrías y algunas decepciones, pero que nunca tuvieron un mal comportamiento ni un mal gesto hacia mi.

Precisamente fueron esas personas las que me incitaron a no perderme ni un partido de baloncesto, aunque también debo reconocer que en épocas pasadas, solo me dedicaba al deporte del fútbol y del baloncesto (crónicas y previas) para un medio de comunicación y todo me resultaba mucho más cómodo y disponía de mucho más tiempo. Ahora todo es distinto. Por eso quizá no me sentí tan cómodo. Quizá por eso no sentí el pabellón Luis Casimiro como si fuera mi casa.

Quizá por eso, y porque el trato dispensado no tiene nada que ver con lo que fue cuando no me perdía ni un partido. Por eso, y por la envidia sana que siento al ver cómo se trata ahora a Ángel Moreno (¡ole tus cojones!) al ser el encargado de no faltar a ningún partido. Algo que condiciona, y mucho el trato hacia los medios. Algo lógico si me apuran y respetable por supuesto. Algo que yo demandé en su día. Algo que conseguí en su día. Algo que debe servir, además, para recordar a más de uno (que repito que se ha propuesto no querer entenderlo) que unos viven de los medios, y otros no (en mi caso).

Y casi finalizo diciendo que eché en falta en la grada a una persona que por vivir el baloncesto como lo ha vivido se ha llevado más de una “leche” y más de un dolor de cabeza. Pero creo que el tiempo lo curará todo y que algún día volverá, no sé si con la actual junta directiva o con las futuras, pero espero que sea pronto, porque las gradas del pabellón le echan de menos. Y ciertas cuestiones tienen que quedar habladas y aparcadas por el bien del deporte de la canasta local. Pero por supuesto, que cuenta con todo el respeto del mundo haga lo que haga.

Por tanto, valga esta opinión firmada como expresión de unas sensaciones que distan mucho de lo que me esperaba. Una pena. Porque al fin y al cabo tengo que dar la razón a más de uno respecto a la actitud y forma de ser de determinadas personas. Suerte al CD Puertollano, porque lo deseo de corazón. El que quiera entender, que entienda…

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