lunes, 30 de mayo de 2011

"Todo tiene su fin"

Todo empezó con una llamada: “Buitre, están buscando a alguien que haga las previas y crónicas del Puertollano”. Era Jesús Monroy, fotógrafo del Día de Ciudad Real que decidió que yo podía ser el elegido. “¿Y?” le dije. “Que tú eres socio, vas a ir a los partidos, y podrías probar, y si te sacas un extra, pues mira, eso que te llevas”. Pensaba que estaba loco, pero al día siguiente la llamada de la entonces directora del periódico me hizo una oferta, para probar… Así empezó mi idilio con el Día de Ciudad Real que ha durado hasta que a finales de este mes cerraba…

Lo que empezó con previas y crónicas, se amplió a noticias casi diarias, y a previas y crónicas del CB Puertollano, por entonces en liga EBA. Nunca me ha dado por contar los artículos que he podido escribir, pero se pueden imaginar que no son ni veinte ni treinta, sino muchísimos más.

En el camino, la retirada del gran Manolo Serrano de las ondas me “obligó” a asumir el timón de los Deportes a la Palestra en la Cadena Cope. Si, leen bien, me “obligó”. Porque en el inicio de un partido en el Sánchez Menor, Manolo Serrano se me acercó y me dijo: el martes es mi último programa en la radio, y he pensado que tú podrías continuar con él. Sonreí, y le dije: “puff Manolo, no me veo, no me veo”. Él, sabio, dijo: “te llamo y hablamos”. Y sí, me llamó, quedamos en la radio y demostrando ser el más listo de la clase, me colocó unos auriculares, me puso frente a un micrófono y… empezó su programa de radio diciendo: “Buenas tardes, hoy es mi último programa de radio pero a partir de mañana será Fernando Romero quien lleve el tiempo del deporte para Cope Puertollano”… Éstas fueron, más o menos sus palabras ante mi mirada atónita pensando en lo pardillo que podía haber sido, ya que no sabía ni por dónde me había venido… pero me marcó un gol por toda la escuadra.

Al día siguiente, muy pero que muy nervioso, empezaba mi idilio con la radio, que hasta hoy se mantiene (mañana ya veremos aunque todo apunta a que la puerta sigue abierta por ambas partes). No podré olvidar ese primer programa, el cual guardo con un cariño especial. Ni olvidaré quién me acompañó en ese primer programa: Manolo Rodríguez. ¡Qué fácil me lo pusiste capi! Salió más o menos bien para ser el primero… y luego ya… un sinfín de programas, y muchas anécdotas, algunas que nunca podrán ser contadas, pero que no por ello dejan de ser divertidas. Incluso más de una “rajada” que siempre era sustituida por una segunda oportunidad para decir las cosas “de otro modo, más calmado” ¿Te acuerdas Pedro? Pero mi día a día en la Cope, tiene nombre propio: Juanma Romero. Compañero de fatigas para el que solo tengo palabras de agradecimiento y del que solo puedo contar cosas buenas. Porque los ratos de espera en la radio han sido, en muchas ocasiones, grandes momentos de confesiones, de desahogos, pero en la gran mayoría, de válvula de escape, de risas y de desconexión de la realidad que muchas veces nos machaca. ¡Gracias hermano!

¿Y de Deportellano? ¿Qué decir? Pues que creo que estoy dentro más por amistad que por convicción. No debo mentir. Siempre admiré como tres personas (Ángel, David y Carlos) empezaron con un juguete entre sus manos y consiguieron llegar a lo que hoy es Deportellano, porque los dos primeros ya no están, pero su obra sigue creciendo. Porque al final, Carlos, el incombustible, ha continuado, pero no sería justo olvidarse de las dos personas que le acompañaron al principio y que deben sentirse orgulloso de ese producto que hoy frena en seco para descansar, quién sabe si hasta pronto o hasta siempre.

Me metí a colaborar, para echar una mano y acabé metido hasta el cuello. “Lo que te faltaba ya” me decían los que me rodean. Y no oculto que llegó un momento que me ví desbordado, cansado, saturado con tanto medio de comunicación, y mi mente no daba para más. Entre otras cosas porque mi trabajo (el que me da de comer) no tiene nada que ver con este mundillo… y al final o frenaba o me volvía loco. Y prefiero parar, porque mi locura la guardo para otra cosa.

Yo quiero pensar que el cierre de la página será temporal. Quiero pensar que será un “hasta pronto” más que un “hasta siempre”. Porque lo que necesitamos es parar, descansar y no tener la obligatoriedad de escribir, sino poder buscar la fórmula para volver a escribir por devoción. Y para ello cuento con ese grupo de personas que nos hagan creer que Deportellano tiene futuro.

Pero por si acaso, quiero pedir perdón a los que creen que se merecen un sitio en esta columna pero que por razones de espacio (no de olvido), no pueden salir… Gracias al deporte local en general, pero por una sola razón: por la oportunidad que me ha dado de conocer a gente maravillosa a la que tengo que respetar por todo lo que me han demostrado.

Si hablamos de fútbol, tengo que quedarme con la generación de “personas”, por encima de futbolistas, que nos hicieron disfrutar con el ascenso y la segunda Copa Federación. Todos, repito, todos, tienen mi cariño y respeto. Desde el cuerpo técnico hasta el jugador que menos minutos jugó esa temporada… ¡que calidad humana señores! Difícil encontrar y conjugar un vestuario como ese… difícil… es más, muchas veces lo hemos hablado Carlos y yo: como ese, nunca veremos un vestuario igual. Gracias por el respeto que nos disteis y por saber distinguir entre la profesión y la persona como tal. No los nombro porque me dejaría alguno y sería una auténtica injusticia. Más de uno, de los que han pasado después por el equipo, debería aprender algunas lecciones de humildad de ese grupo de personas…

También el mundo del fútbol me ha enseñado las dos palabras más utilizadas por las juntas directivas: “ir todos en el mismo barco” y “la prensa no ayuda”… la primera me hace mucha gracia porque tan solo iban en el mismo barco aquellos que reían las gracias presidenciales o las que venían marcadas desde la dirección deportiva. O los engañados, que por desgracia han sido muchos, que han pasado de ser engañados a estar decepcionados por estar tan ciegos. Y con la segunda frase ya me parto de risa, por no poner que me “descojono” que los literatos amantes de la poesía vinculada al deporte se me enfadan. Y es que es para reírse: “la prensa que no ayuda”… Frase que ha servido para engañar a muchos y que mientras han gobernado los de la gestión intachable, ha servido para que mis espaldas fueran cada vez más anchas, viendo el aluvión de críticas que he recibido, llegando incluso a ser persona “non grata” e intentando coaccionar mi libertad de expresión, cosa que gracias a mis superiores, nunca han conseguido. Y el tiempo, que acaba poniendo a cada uno en su sitio, acabó demostrando que “la prensa que no ayuda” resulta que quería más al club que muchos de los que se vanagloriaban y se daban baños de multitudes como defensores de los intereses de un club que dejaron hundido. Resumiendo: “prensa que no traga con las cosas mal hechas y que critica lo que no está bien, prensa que no ayuda”. Entiendan entonces el por qué me hace tanta gracia esa frase… Por cierto, una “penúltima” pincelada, el mismo peso pesado que hundió el barco, se jacta en las redes sociales de los males del club… hay que ser imbécil…

Y otra enseñanza del mundo del fútbol profesional: “gran parte de ese mundo es una mentira”. Háganme caso… La falsedad abunda… y la cobardía más. Por detrás, lo dicen todo, a la cara y ante un micrófono, nada… Y que no se me enfaden los jugadores, pero a alguno lo de mercenario se le queda corto… háganme caso que sé de lo que hablo…

Del mundo del fútbol sala me quedo con las figuras de Javier García Carpintero y de Ramón Joaquín Lozano, por lo que me han ayudado, enseñado y sobre todo, respetado. Gracias por todo. Por gente como vosotros merece la pena buscar soluciones para intentar que este parón sea un “hasta pronto”.

Y no me olvido del mundo del baloncesto. Como no quiero ser injusto, debo agradecer a los Noni, Muñiz y compañía que me metieran en vena un deporte que cubría por obligación, no por devoción. Y al final acabó apasionándome, porque al igual que pasó con el año mágico del fútbol, supieron trasmitirme la pasión con la que ellos vivían el deporte de la canasta siendo personas por encima de director deportivo o entrenador. Luego, tras su salida, las diferencias deportivas y profesionales, que no personales, me hicieron alejarme del mundo del baloncesto. Si alguien está molesto, que me perdone pero también que se pregunte el por qué de las cosas. Y no me olvido del actual presidente, Miguel Ángel Espinosa, que se merecía su fase de ascenso a liga EBA, y que se ha ganado todo mi respeto y admiración por el buen trato que me ha dispensado a pesar de su incómoda posición.

Como no podía ser de otra forma, quiero dar las gracias a todos aquellos compañeros de los medios de comunicación que me han demostrado que son personas por encima de rivales (como ven, me quedo con las personas por encima de todo). He conocido unos pocos, son ya unos cuantos años, y al final, me vienen a la mente muchos de los que siguen y de los que ya no están vinculados a los medios por unas razones u otras: a los Paco Otero, Retamosa, Cándido… gracias por vuestra compañía y apoyo en el Día de Ciudad Real. Ha sido un placer trabajar con vosotros y siento vuestra situación… ánimo y sobre todo, mucha suerte que os la merecéis. Gracias a Ángel, David y Carlos por darme la oportunidad de ser uno más dentro de vuestro proyecto. Sobre todo a éste último, por los buenos momentos que el mundo del deporte nos ha dejado compartir y los sitios que nos ha permitido visitar. Querido Carlos, perdona si al final no he llegado con la fuerza que requería la página, pero de sobra sabes las razones. Al mismo tiempo, gracias por todo “Vitor”, creo que entre nosotros, está todo dicho. Gracias también a los que, de alguna manera, habéis colaborado con la página, porque sin vosotros, el final de Deportellano habría llegado mucho antes. De los compañeros de los medios locales, gracias a los que me habéis entendido y conocido como persona, por encima de audiencias o liderazgo en ventas…

No puedo olvidarme, tampoco, de aquellos seguidores de la página que, en los peores momentos, esos de tantas críticas, estuvisteis dándome el apoyo incondicional y demostrasteis que, pese a lo que se decía en mi contra, confiabais en la veracidad de mi información. En parte, el tiempo también os ha acabado dando la razón (con especial cariño a Mari Carmen, madre e hija…)

Pero despedirme sin agradecer todo lo que me ha dado este mundillo sería una falta de respeto a una profesión que admiro y que considero totalmente infravalorada. Me considero una persona afortunada por todo lo que me ha enseñado, por todo lo que me ha dado y por todo lo que me ha permitido conocer. Los que me rodean dicen que “tengo una flor en el culo”. Yo casi prefiero considerarme una persona afortunada, como he dicho antes, parece que suena mejor.

Perdón a los que me rodean en el día a día, por robarles tiempo, por hacerles sufrir con el dichoso teléfono que no para de sonar y por mis momentos de prisas y agobios para llegar a todo.

Y para acabar (perdón por el testamento), GRACIAS a ese Ángel que se que me acompaña, ese que apareció en el momento justo y que ya no quiero que me abandone nunca, porque lo quiero siempre a mi lado… Si me han quedado fuerzas para terminar la temporada, ha sido gracias a él, CREO… Soy optimista y espero que esto sea un “hasta pronto”, pero por si las moscas… “hasta siempre y gracias”

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